KITESURF

La española Rita Arnaus, tercera en categoría femenina en la primera parada del Mundial de Kitesurf de la GKA

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 Del 2 al 6 de marzo, Salinas del Rey (Colombia) ha sido la capital mundial del kitesurf, un escenario de primer nivel para que los mejores riders del mundo dieran lo mejor de sí ante un público entusiasmado. Después de tres días de intenso calor y viento, este sábado 5 de febrero se han proclamado los ganadores. En la categoría masculina, el brasileño Manoel Soares se ha hecho con el podio en su primera final GKA con una puntuación total de 30.14. Su compatriota Carlos Mario ha logrado el segundo lugar y el colombiano Juan Rodríguez, con el público local a su favor, ha obtenido el tercer puesto con una demostración de capacidad y estilo. En la competición femenina, las brasileñas también han tomado el control ante unas condiciones climatológicas desafiantes. La kitesurfista número uno del mundo, Mikaili “Mika” Sol, se ha erigido como la líder de la competición con una exhibición de técnica y elegancia que la han elevado a la primera posición, seguida por la también brasileña Bruna Kajiya. El tercer puesto ha sido para la española, Rita Arnaus, segunda en el ranking mundial.

La primera parada del GKA Kite World Tour ha tenido como escenario Salinas del Rey, en el municipio de Juan de Acosta, en Colombia. Este emplazamiento costero, conocido por sus espectaculares olas y su temperatura agradable -de unos 28°C- es, según el portal whenwherekite.com, uno de los mejores lugares del mundo para practicar el kitesurf, sobre todo en los meses de febrero y marzo. El viento también ayuda, con ráfagas que superan los 23 nudos (42 km/h) y favorecen la práctica de este deporte. Buen tiempo, buenas playas y una creciente pasión por los deportes acuáticos entre la población local han sido los ingredientes clave para garantizar el buen desarrollo de la primera de las ocho etapas de un World Tour que, a lo largo del año, llevará a los mejores kitesurfers del planeta a las playas de República Dominicana, España, Brasil o Israel.

Cuando aún quedan dos años para el debut del Kitesurf como deporte olímpico, esta práctica va consolidándose en América Latina, convirtiendo lugares como Salinas del Rey en destinos de referencia. Esto no es casual. Su ubicación privilegiada, a escasos 40 kilómetros de dos aeropuertos internacionales de renombre -el de Barranquilla y el de Cartagena-, confiere a la playa de Juan de Acosta el mérito de poder ofrecer un escenario de naturaleza en estado puro sin estar reñido con una excelente conectividad internacional. Tener la cuarta y la quinta ciudad de Colombia a menos de una hora en coche es todo un lujo, más aún cuando este deporte sirve de excelente carta de presentación del potencial turístico de la zona. A diferencia de otros atletas, los kitesurfers tienen, por lo general, un incansable espíritu viajero. Son inquietos y les gusta conocer nuevas realidades, culturas y personas, es decir, empaparse de todo aquello que rodea los spots donde llevan a cabo su pasión por el mar.

Es por eso que, aparte de disfrutar de las paradisíacas playas del departamento del Atlántico, los aficionados atraídos por el Mundial de Kitesurf, así como todos los turistas llegados a esta región durante el resto del año, probablemente decidan visitar algunos de los muchos puntos de interés de la zona, como los paradores turísticos de Banda de Baranoa y Sombrero Vueltiao o el Ecoparque Zoorpresa Silvestre, la EcoGranja AKIEZ y la Fundación Butterfly Caribe, espacios pensados para entrar en contacto con la rica naturaleza de la costa colombiana, radicalmente diferente a la de las zonas interiores del país y de gran interés debido a su elevada biodiversidad. Todo esto acompañado de una excelente oferta hotelera de la zona y del reclamo que supondrá la futura inauguración del Centro de Deportes Náuticos, infraestructura inspirada en la forma de las dunas costeras y que, pese a estar aún en construcción, hace presagiar grandes oportunidades para el sector turístico nacional e internacional, convirtiendo Salinas en un lugar de referencia para el deporte acuático.

Pero no acaban aquí las posibilidades del turismo en la Colombia atlántica. El visitante que llegue en avión tendrá la posibilidad de aterrizar en una de las dos grandes ciudades de la zona, cuya visita es un complemento perfecto para completar la estancia en el país. Quizás sea esta época del año, aquella en que Barranquilla se prepara para su famoso carnaval, una de las mejores para recorrer las calles de esta monumental ciudad de más de un millón de habitantes. Más que sus monumentos, como la Iglesia de San Nicolás o la Casa Carnaval, la gracia de “Curramba la Bella” -nombre con el que se conoce a esta urbe-, la estrella es el contacto con sus habitantes, encarnaciones ejemplares del temperamento costeño, conocido por sus altas dosis de expresividad y alegría. La fiesta de este año se celebrará entre el 25 y el 29 de marzo y mientras uno espera su inicio no es mala idea dejarse caer por Cartagena de Indias, a solo dos horas en coche.

Fundada por los conquistadores españoles en 1533, Cartagena fue, durante los tiempos del Imperio, el principal puerto del Caribe, siendo objetivo del temible corsario Francis Drake y de codicioso navegante Edward Vernon que la hubiera tomado en 1741 si no hubiese topado con el ingenio de Blas de Lezo. Y es que, si algo define la personalidad de “La Heroica”, como la bautizó Simón Bolívar, es su historia, de la que pueden encontrarse infinitas trazas recorriendo las bulliciosas calles de la parte amurallada de la ciudad, siendo de especial interés los barrios de El Centro y San Diego. Cartagena hay que visitarla sin prisas, al ritmo que merece un museo al aire libre, un museo que incluye otros reales, a cubierto, como el del Palacio de la Inquisición o el del Oro y la Arqueología. Interesantes son también los fuertes españoles distribuidos por la ciudad, las Bóvedas, unas viejas mazmorras reconvertidas en tiendas de souvenirs, o el convento de San Pedro Claver, monje conocido como el “apóstol de los negros” por su labor en favor de los esclavos venidos de África. Y naturalmente, la noche ofrecerá la oportunidad de los locales de baile para rumbear.

Por concienzuda y expeditiva que sea la vista, siempre quedarán cosas por ver, como el volcán de lodo El Totumo, un promontorio de 15 metros de altura que, en vez de expulsar lava, produce un barro con propiedades terapéuticas o las Islas del Rosario, con sus espectaculares arrecifes. Por suerte los spots no son lugares que se visiten una sola vez y tarde o temprano regresaremos a Salinas del Rey, la capital del Kitesurf colombiano, una oportunidad excelente para ir conociendo la costa atlántica del país del realismo mágico, uno de los más fascinantes del mundo.

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